

Con la cuarta generación del Golf, Volkswagen lo anunciaba como uno de sus buques insignia. La calidad y el equipamiento que los compradores otrora solo podían acceder a través de los modelos del rango medio-alto de acabados, se convirtieron en el nuevo estandar. Los pequeños huecos de la carrocería atestiguaban el empleo de la mejor maquinaria. El modelo de 2002 es fácilmente reconocible por las nuevas ópticas traseras.
Las sobrias líneas del Golf IV son enfatizadas por el color "Rojo Tornado" (LY3D). Complementado con las llantas "Route 66" y el motor 1.6 litros. El perfecto ejemplo del Golf que se puede ver por miles de carreteras en Europa.
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